La parte positiva que Elena tenía un día libre, que aprovechamos para visitar San Francisco.
Con el cuento de tenerlo ahí al lado, teníamos muy descuidada la ciudad... de hecho tuvimos que pedir ayuda a Jorge, un profesor de España, para que nos sugiriera sitios que visitar estos días con la visita de David Arranz y Merayo el próximo Sábado. Iba a ser lamentable el no ser capaz de mostrar más allá que cuatro cosas.
Para comenzar el día, nos fuimos al Japan Center. Ya desde Hawaii no habíamos vuelto a disfrutar de la cocina Japonesa, por lo que nos dejamos caer por esa zona. Una sopa de Miso para entonar, con un pollo Teriyaki y una tempura de verduras. Me gusta de los restaurantes japoneses que como bebida te dan nada más llegar un té verde para acompañar toda la comida.
Tras la comida, teníamos pendiente visitar el Golden Gate Park. A pesar del nombre, nada tiene que ver con el famoso puente, de hecho está alejado del mismo.
Este parque tiene 4x4 km de largo aproximadamente por 500 metros de ancho.
Por poner un ejemplo, el Retiro tiene 120 hectáreas sobre una población total de 4 millones de habitantes, mientras que este parque, para una población de 800.000, tiene un total de 400 hectáreas.
Las grandes ciudades americanas tienen siempre una zona verde acorde a las necesidades de la población. En España echo mucho de menos en las ciudades, zonas verdes que ayuden a la población a poder respirar un poco de aire fresco. Madrid es cierto que tiene la casa de campo aunque es más bien una zona forestal que se ha respetado, en vez de una zona verde dentro de la propia urbe donde aislarse del ruido y respirar aire limpio (por no hablar de cuál es el principal uso que le da el madrileño cuando va en el coche) y no deja de estar vivo por haber sido el coto privado de caza de la realeza hasta la II República.
Históricamente, no hemos sido precisamente unos proteccionistas con lo nuestro y mucho menos con lo relacionado con los bosques y árboles. Todos los años vemos los incendios provocados que asolan nuestro país y cuando cruzas España en carretera, no ves más que cultivos y zonas sin un solo árbol en kilómetros. En la zona de castilla llama la atención cuando de repente cruzas un área con árboles en perfecta simetría, fruto de alguna repoblación y con apenas unos cientos de metros de longitud. Me viene a la cabeza esa frase que se decía antiguamente de "una ardilla puede cruzar España sin tocar el suelo, saltando de rama en rama". Cuando cruzas la frontera con Portugal, hay un cambio espectacular de vegetación sin que haya una frontera natural abrupta, por no decir que si coges el coche en Madrid por la M-45 a la altura de Vicálvaro es lo más parecido que hay a darse un paseo por la superficie de la luna... ¿Sería aquí donde lo grabarían los americanos?

Captura de Pantalla del maravilloso camino que tenía de vuelta desde mi anterior trabajo por la M-45
Al final, un día de relax, que ni siquiera el atasco de casi una hora nos pudo estropear. No visitamos los museos que hay dentro del parque, porque nos reservamos para cuando venga la familia de Elena.












